¿Tu olivo tiene las hojas amarillas? El error de riego que debes comprobar antes de abonarlo

Carmen Herrera Huerto y Jardín

Ver cómo las hojas de un olivo pierden su característico tono verde grisáceo y empiezan a amarillear suele llevarnos directamente al fertilizante. Sin embargo, antes de abonar conviene comprobar algo mucho más sencillo: la humedad de la tierra. El olivo necesita un suelo bien drenado y el exceso de agua puede reducir el oxígeno disponible para las raíces, provocando amarilleamiento y debilitamiento. Una revisión rápida del riego puede evitar tratamientos innecesarios.

Comprueba primero si estás regando demasiado

El olivo (Olea europaea) prospera especialmente bien a pleno sol y en terrenos con buen drenaje. Una vez establecido soporta bastante bien los periodos secos. Por eso, mantener constantemente mojada la zona de las raíces no es una buena estrategia.

Necesitarás únicamente una pequeña pala de jardín o un palo de madera, una regadera y, si el terreno es compacto, material para mejorar su estructura.

  1. Comprueba la humedad antes de volver a regar. Introduce un dedo o una pequeña pala unos 5-8 cm en el suelo, procurando no dañar las raíces. Si la tierra continúa claramente húmeda, aplaza el riego. En olivos jóvenes también se recomienda comprobar la humedad bajo la superficie y permitir que el terreno pierda parte de esa humedad entre riegos.
  2. Observa cuánto tarda en desaparecer el agua. Después de regar o de una lluvia intensa, no deberían permanecer charcos durante largos periodos alrededor del tronco. Un suelo saturado desplaza el aire de sus poros y reduce el oxígeno disponible para las raíces.
  3. Reduce la frecuencia, no necesariamente la profundidad. Es preferible un riego suficiente que humedezca la zona radicular seguido de un periodo en el que el terreno pueda drenar, en lugar de pequeños aportes diarios que mantengan permanentemente mojada la superficie. La frecuencia exacta dependerá del calor, viento, tipo de suelo, tamaño del árbol y lluvia.
  4. Corrige los problemas de drenaje. Si el agua queda estancada, deja de regar hasta que el terreno empiece a secarse. En suelos problemáticos puede ser necesario mejorar la estructura y el drenaje. Para futuras plantaciones en terrenos propensos al encharcamiento, plantar ligeramente elevado puede ayudar.
  5. Espera antes de fertilizar. Dale al árbol tiempo para responder a la corrección del riego. Las hojas que ya están completamente amarillas no necesariamente recuperarán su color; la señal más interesante será observar nuevos brotes y hojas saludables durante las semanas siguientes.

Revisa el drenaje alrededor de las raíces

Puedes regar con poca frecuencia y aun así tener un problema si el suelo retiene demasiada agua. Los terrenos pesados o compactados pueden permanecer saturados después del riego o la lluvia.

No trabajes intensamente un suelo mientras esté empapado, porque puedes compactarlo todavía más. Cuando tenga una humedad adecuada para trabajarlo, comprueba si existe una capa muy compacta y favorece progresivamente una mejor estructura del terreno.

Si el problema es recurrente, una solución más duradera puede consistir en mejorar el drenaje o cultivar el árbol sobre una zona ligeramente elevada. La RHS recomienda precisamente mejorar el drenaje y, en situaciones apropiadas, plantar árboles sobre pequeños montículos para reducir los problemas provocados por el encharcamiento.

Si está en maceta, comprueba los agujeros de drenaje

Un olivo cultivado en recipiente necesita todavía más atención. La maceta debe disponer de varios orificios libres por donde pueda escapar rápidamente el exceso de agua.

Después de regar, deja que toda el agua sobrante salga. No mantengas permanentemente agua acumulada en un plato debajo del recipiente.

Antes del siguiente riego, comprueba varios centímetros de sustrato en lugar de guiarte únicamente por una superficie aparentemente seca. Una maceta grande puede parecer seca por arriba mientras conserva mucha humedad alrededor de las raíces.

Además, el recipiente debe tener un tamaño razonable y un sustrato que permita simultáneamente retener algo de humedad y evacuar el exceso.

No confundas exceso de agua con falta de nutrientes

Las hojas amarillas no demuestran por sí solas que exista una carencia nutricional. También pueden aparecer por problemas de establecimiento, exceso o falta de agua, plantación demasiado profunda, condiciones inadecuadas del suelo y algunas enfermedades.

Si has corregido el riego y el árbol continúa amarilleando, entonces sí merece la pena estudiar otras causas. Un análisis del suelo permite comprobar el pH y posibles deficiencias antes de añadir fertilizantes al azar.

Observa también las hojas: manchas circulares oscuras acompañadas de amarilleamiento pueden apuntar a problemas diferentes del riego, como el repilo o olive scab.

Errores a evitar

Regar automáticamente todos los días. El calendario no puede sustituir la comprobación del suelo. Temperatura, lluvia, viento y textura del terreno modifican muchísimo las necesidades de agua.

Añadir más agua porque las hojas están caídas. Una planta encharcada también puede parecer marchita porque las raíces dañadas tienen dificultades para absorber agua.

Abonar inmediatamente. Si el verdadero problema está en unas raíces saturadas, primero hay que recuperar unas condiciones adecuadas de humedad y drenaje.

Enterrar el cuello del árbol. Una plantación demasiado profunda puede contribuir al deterioro del árbol. La base del tronco y el inicio de las raíces no deben quedar enterrados bajo capas sucesivas de tierra o acolchado.

Confundir cualquier amarilleamiento con exceso de riego. También existen deficiencias, sequía, enfermedades y otros problemas. El diagnóstico debe basarse en varios síntomas.

Para ir más allá

En verano, comprueba la humedad con mayor frecuencia, pero riega según el estado real del suelo y no simplemente porque haga calor.

En maceta, revisa periódicamente que las salidas de drenaje no estén bloqueadas.

En terrenos arcillosos, presta especial atención después de lluvias prolongadas: aunque hayas suspendido el riego, las raíces pueden seguir demasiado húmedas.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo debo regar un olivo?

No existe una frecuencia universal. Depende de la edad del árbol, clima, suelo, lluvia y cultivo en maceta o tierra. Comprueba primero la humedad y evita mantener permanentemente saturada la zona radicular.

¿Cuánto tarda un olivo con exceso de agua en recuperarse?

Depende del daño sufrido. Si las raíces siguen sanas y se corrige pronto el problema, pueden observarse signos favorables en las semanas siguientes. Un sistema radicular gravemente deteriorado necesitará mucho más tiempo y puede no recuperarse completamente.

¿Las hojas amarillas volverán a ponerse verdes?

No siempre. Es más útil observar si disminuye el amarilleamiento y si los nuevos brotes aparecen sanos y con el color característico del olivo.

¿Cuándo debería abonar?

Después de descartar problemas de riego, drenaje y otras causas evidentes. Si el amarilleamiento persiste, un análisis del suelo puede ayudar a saber si realmente existe una deficiencia. Así evitarás añadir nutrientes que el olivo quizá no necesita.

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