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Cómo dejar las almohadas como nuevas sin usar productos agresivos

Con el uso diario, las almohadas acumulan sudor, grasa corporal, polvo y pequeñas manchas que pueden darles un tono amarillento y un aspecto envejecido. La buena noticia es que muchas almohadas lavables pueden recuperarse sin recurrir a lejía ni limpiadores especialmente agresivos. Lo fundamental es comprobar primero la etiqueta, utilizar poco detergente y, sobre todo, secar completamente el relleno. El método cambia según sea una almohada sintética, de plumas, de látex o de espuma viscoelástica.

El método principal: lavar con detergente suave y oxígeno activo

Este procedimiento es adecuado principalmente para almohadas blancas de fibra sintética cuya etiqueta permita el lavado a máquina. Para manchas amarillentas persistentes puede utilizarse un blanqueador de oxígeno para ropa, normalmente basado en percarbonato de sodio, siguiendo siempre la dosis indicada por el fabricante.

Material necesario

  • 1 o 2 almohadas lavables a máquina
  • 20–30 ml de detergente líquido suave
  • Blanqueador de oxígeno para ropa blanca, opcional
  • Lavadora
  • Secadora, únicamente si la etiqueta la permite
  • 2 o 3 bolas de secado limpias, opcionales

Paso a paso

  1. Comprueba la etiqueta. Retira la funda y el protector. Busca las instrucciones de temperatura, lavado y secado. Las almohadas de espuma viscoelástica y muchas de látex no deben introducirse enteras en la lavadora.
  2. Trata las manchas. Pon unas gotas de detergente líquido sobre las zonas amarillentas y distribúyelo suavemente con los dedos. Déjalo actuar 10–15 minutos, sin dejar que se seque.
  3. Lava la almohada. Utiliza aproximadamente 20–30 ml de detergente líquido suave para una carga pequeña, salvo que el fabricante indique otra cantidad. Selecciona el ciclo y la temperatura autorizados por la etiqueta. Si permite blanqueador de oxígeno, añádelo exclusivamente según las instrucciones de su envase.
  4. Aclara muy bien. Si la lavadora lo permite, selecciona un aclarado adicional. El exceso de detergente atrapado en el relleno puede dejar la almohada apelmazada y favorecer la acumulación de residuos.
  5. Sécala completamente. Respeta la temperatura indicada en la etiqueta. Si admite secadora, las bolas de secado pueden ayudar a redistribuir el relleno. Antes de volver a utilizarla, comprueba que el centro esté totalmente seco.

El resultado realista es una almohada más limpia, fresca y uniforme. Sin embargo, una mancha antigua puede no desaparecer completamente y un relleno desgastado no recuperará mediante el lavado la firmeza que ha perdido con los años.

Para manchas amarillas localizadas

Si la almohada está limpia en general pero presenta pequeñas zonas amarillentas, no siempre es necesario realizar inmediatamente un tratamiento intenso.

Mezcla 250 ml de agua templada con 5 ml de detergente líquido suave. Humedece ligeramente una microfibra blanca con la solución y presiónala sobre la mancha, trabajando desde los bordes hacia el centro. Evita empapar el relleno.

Déjala actuar durante 10 minutos y retira el detergente con otro paño humedecido únicamente con agua. Si la almohada admite lavado a máquina, puedes lavarla después normalmente.

Este procedimiento funciona especialmente bien sobre suciedad superficial reciente. No frotes con fuerza, porque podrías extender la mancha o deteriorar el tejido exterior.

Bicarbonato para refrescar una almohada que no necesita lavado

El bicarbonato no sustituye un verdadero lavado cuando existe acumulación de sudor o suciedad, pero puede resultar útil para refrescar superficialmente determinadas almohadas.

Retira la funda y espolvorea aproximadamente 2 cucharadas —unos 30 g— de bicarbonato sobre una cara. Distribúyelo formando una capa muy fina y déjalo reposar durante 30–60 minutos. Después aspíralo cuidadosamente utilizando una boquilla limpia para tapicerías. Repite en la otra cara si es necesario.

El bicarbonato puede ayudar a absorber algunos olores y humedad superficial. No debe introducirse deliberadamente dentro del relleno.

Mantén a niños y animales alejados durante el tratamiento para evitar que inhalen o ingieran el polvo.

Qué hacer con las almohadas viscoelásticas o de látex

Estas almohadas requieren mucha más precaución. Si su etiqueta prohíbe el lavado a máquina, introducirlas en el tambor puede deformar o romper el material.

Para una mancha superficial, prepara 500 ml de agua con 5 ml de detergente suave. Humedece un paño, escúrrelo muy bien y limpia mediante pequeños toques. Retira posteriormente los residuos con otro paño apenas humedecido con agua.

Déjala secar completamente en un lugar ventilado, sobre una superficie que permita la circulación del aire, siguiendo las indicaciones del fabricante. No vuelvas a colocar la funda mientras quede humedad interna.

En este tipo de almohadas, el objetivo debe ser limpiar la superficie sin saturar la espuma.

Errores que conviene evitar

Utilizar lejía sin comprobar la etiqueta. Puede deteriorar algunos tejidos y rellenos, provocar decoloraciones y reducir su vida útil. Para una limpieza doméstica habitual no es necesario recurrir automáticamente a ella.

Usar demasiado detergente. Una almohada gruesa resulta más difícil de aclarar que una sábana. Los residuos pueden quedar atrapados en el interior y apelmazar el relleno.

Guardar la almohada todavía húmeda. Es uno de los errores más importantes. La humedad retenida puede producir malos olores y favorecer el crecimiento microbiano.

Aplicar el mismo método a cualquier relleno. Fibra sintética, plumas, látex y espuma viscoelástica necesitan cuidados diferentes. La etiqueta del fabricante tiene prioridad sobre cualquier método doméstico general.

Mezclar productos. No combines lejía con vinagre, amoniaco, ácidos ni otros limpiadores. Tampoco es conveniente improvisar mezclas pensando que serán más eficaces.

Para ir más allá

Utiliza un protector de almohada lavable debajo de la funda habitual. Esta capa adicional recibe buena parte del sudor y la grasa corporal y puede lavarse con mayor frecuencia que la almohada.

Lava las fundas regularmente y airea las almohadas siguiendo las recomendaciones del fabricante. Mantenerlas secas y protegidas ayuda a retrasar considerablemente el amarilleamiento.

También conviene revisar periódicamente el estado del relleno. Si permanece apelmazado, tiene olor persistente después de una limpieza correcta o ya no proporciona un soporte adecuado, puede haber llegado el momento de sustituir la almohada.

Preguntas frecuentes

¿El bicarbonato puede blanquear una almohada amarilla?

No debe considerarse un blanqueador eficaz para manchas profundas. Puede ayudar a refrescar y eliminar ciertos residuos superficiales, pero las manchas amarillas antiguas pueden requerir un lavado adecuado y, cuando la etiqueta lo permita, un producto de oxígeno activo para ropa.

¿Puedo lavar dos almohadas juntas?

Si la capacidad de la lavadora lo permite y las etiquetas autorizan el mismo programa, generalmente sí. Deben tener espacio suficiente para moverse y aclararse correctamente. No sobrecargues el tambor.

¿Cuánto tarda una almohada en secarse?

Depende enormemente del relleno, grosor, humedad ambiental y método de secado. Más importante que establecer un número fijo de horas es comprobar que esté seca hasta el centro. Si admite secadora, sigue estrictamente la temperatura indicada en su etiqueta.

¿Cada cuánto tiempo hay que lavar las almohadas?

No existe una frecuencia universal porque depende del material y de las instrucciones del fabricante. Los protectores y fundas deben limpiarse con mayor frecuencia. La propia almohada puede lavarse periódicamente cuando su etiqueta lo permita, especialmente si presenta manchas, suciedad u olores.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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