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El antiguo cultivo lleno de beneficios que casi nadie conoce: descubre la roveja y cómo aprovecharla en tu cocina

La roveja es una legumbre antigua que durante siglos formó parte de la alimentación de muchas zonas montañosas de Italia y que hoy vuelve a despertar interés por su sabor, su versatilidad y sus cualidades nutricionales. Aunque es parecida al guisante, posee un color más oscuro y un sabor intenso, ligeramente herbáceo. Si nunca la has probado, este artículo te explica cómo cocinarla correctamente, conservarla y aprovechar al máximo sus propiedades con métodos sencillos y seguros.

Cómo preparar la roveja correctamente para conservar su sabor y textura

Una buena preparación es fundamental para obtener una roveja tierna y agradable.

Material necesario

  • 300 g de roveja seca.
  • 1,5 litros de agua para el remojo.
  • 1,5 litros de agua limpia para la cocción.
  • 1 hoja de laurel (opcional).
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal al gusto (añadir al final de la cocción).

Pasos

  1. Lava los 300 g de roveja bajo agua corriente para eliminar polvo o pequeñas impurezas.
  2. Déjala en remojo entre 10 y 12 horas en 1,5 litros de agua fría. Si la temperatura ambiente supera los 25 °C, realiza el remojo en el frigorífico para evitar fermentaciones.
  3. Escurre el agua del remojo y enjuaga nuevamente la legumbre.
  4. Cocina la roveja en 1,5 litros de agua limpia durante aproximadamente 60 a 90 minutos, dependiendo de su antigüedad. Si utilizas olla a presión, el tiempo suele reducirse a unos 30-35 minutos.
  5. Añade la sal únicamente cuando la roveja esté tierna, ya que incorporarla al principio puede endurecer la piel.

Sabrás que está lista cuando los granos se puedan aplastar fácilmente con un tenedor sin deshacerse por completo.

Prepara una crema de roveja tradicional

Una de las formas más apreciadas de consumir esta legumbre consiste en elaborar una crema suave y reconfortante.

Después de cocer 300 g de roveja, reserva unos 250 ml del caldo de cocción. Tritura la legumbre con ese caldo hasta obtener una textura cremosa. Añade una cucharada de aceite de oliva virgen extra y una pizca de pimienta negra recién molida.

Si deseas una textura aún más fina, pasa la crema por un colador. Puedes servirla con pan tostado integral y unas hojas de romero fresco.

No es recomendable añadir nata si deseas conservar el sabor característico de la roveja. Esta preparación se mantiene en buen estado hasta 48 horas en el frigorífico, siempre en un recipiente hermético.

Cómo utilizar la roveja en ensaladas

La roveja cocida también resulta excelente en platos fríos.

Una vez cocida, deja que se enfríe completamente antes de mezclarla con verduras frescas. Para cuatro personas puedes utilizar:

  • 250 g de roveja cocida.
  • 150 g de tomates.
  • 100 g de pepino.
  • 50 g de cebolla morada.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva.
  • 1 cucharada de zumo de limón.
  • Hierbas aromáticas frescas.

No dejes la ensalada más de dos horas a temperatura ambiente durante el verano. Si contiene ingredientes muy perecederos, mantenla refrigerada hasta el momento de servir.

El zumo de limón aporta frescura, pero conviene evitarlo si la ensalada contiene ingredientes muy delicados que puedan deteriorarse con la acidez tras muchas horas de conservación.

Conservación correcta de la roveja

Si compras roveja seca, guárdala en un recipiente hermético protegido de la humedad, la luz directa y el calor. Así puede conservarse en buenas condiciones durante aproximadamente un año.

La roveja ya cocida debe refrigerarse antes de que transcurran dos horas desde el final de la cocción. Conservada entre 0 y 4 °C puede mantenerse entre tres y cuatro días.

También admite congelación. Divide la legumbre cocida en porciones de unos 250 g, colócalas en recipientes adecuados para congelador y consúmelas preferentemente en un plazo de tres meses para mantener una buena textura.

Nunca vuelvas a congelar una roveja que ya haya sido descongelada.

Errores que conviene evitar

Omitir el remojo cuando la roveja es seca. Esto suele provocar tiempos de cocción mucho más largos y una textura menos uniforme.

Añadir la sal demasiado pronto. Puede dificultar que la piel se ablande correctamente durante la cocción.

Guardar la legumbre caliente en recipientes cerrados. El vapor favorece la condensación y puede acelerar el deterioro de los alimentos.

Utilizar agua del remojo para cocinar. Es preferible desecharla y emplear agua limpia para obtener un mejor sabor y eliminar parte de los compuestos liberados durante el remojo.

Cocerla a fuego excesivamente fuerte. Una cocción suave permite que los granos mantengan mejor su forma y textura.

Para sacar aún más partido a la roveja

Puedes combinar la roveja con cereales como cebada, espelta o arroz integral para obtener platos completos y muy saciantes.

También resulta excelente como ingrediente de sopas de verduras durante el otoño y el invierno, aportando una textura más consistente sin necesidad de utilizar espesantes.

Si dispones de roveja cocida en el frigorífico, puedes triturarla con aceite de oliva, ajo asado y hierbas aromáticas para preparar un paté vegetal ideal para untar sobre pan.

Preguntas frecuentes

¿La roveja es igual que el guisante?

No. Aunque pertenecen a la misma familia botánica, la roveja posee un sabor más intenso, un color más oscuro y una textura ligeramente diferente.

¿Es necesario remojarla siempre?

Sí, cuando se utiliza roveja seca. El remojo facilita una cocción más uniforme y reduce considerablemente el tiempo necesario.

¿Se puede cocinar en olla a presión?

Sí. Después del remojo, suele necesitar entre 30 y 35 minutos, aunque el tiempo puede variar según la variedad y la antigüedad del grano.

¿Con qué alimentos combina mejor?

Combina muy bien con verduras, setas, aceite de oliva virgen extra, romero, tomillo, cebolla, zanahoria, cereales integrales y panes rústicos, lo que la convierte en una legumbre muy versátil para platos tradicionales y modernos.

Hola, soy Carmen.

Soy Carmen. Me apasionan la cocina familiar y el cuidado del hogar, y aquí comparto mis mejores trucos, remedios caseros y consejos tradicionales para ayudarte a mantener una casa limpia, acogedora y llena de bienestar con soluciones sencillas, prácticas y económicas.

 

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