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El mantenimiento de cinco minutos que puede evitar averías costosas en el lavavajillas

Un lavavajillas que desagua mal, deja restos en los platos o empieza a desprender malos olores no siempre está averiado. Con frecuencia, el problema comienza con restos de comida acumulados en el filtro, suciedad alrededor de las juntas o pequeños residuos en los brazos aspersores. Dedicar unos cinco minutos periódicamente a revisar estas zonas ayuda a mantener una buena circulación del agua y permite detectar problemas antes de que empeoren. Este mantenimiento no sustituye las reparaciones, pero sí reduce muchas incidencias relacionadas con la suciedad.

La rutina de cinco minutos: filtro, desagüe y brazos aspersores

No necesitas productos agresivos. Prepara un paño de microfibra, un cepillo pequeño de cerdas suaves y agua templada. Si el filtro está grasiento, utiliza 2 o 3 gotas de lavavajillas. Consulta también el manual, porque el desmontaje varía según el modelo.

  1. Apaga el lavavajillas y vacíalo. Espera a que esté frío. Extrae la cesta inferior para acceder al fondo. Nunca manipules componentes mientras el aparato está funcionando.
  2. Retira y revisa el filtro. Si el fabricante indica que es desmontable, gíralo o libéralo siguiendo sus instrucciones. Retira restos de comida y acláralo durante 30-60 segundos con agua templada. Para grasa adherida, utiliza 2 o 3 gotas de lavavajillas y el cepillo. Aclara completamente.
  3. Comprueba la zona situada debajo. Retira únicamente residuos que estén claramente accesibles, como semillas, fragmentos de alimentos o pequeños trozos de papel. No desmontes bombas, tapas ni piezas internas que el manual no identifique como elementos de mantenimiento.
  4. Revisa los brazos aspersores. Gíralos manualmente para comprobar que no chocan con nada. Si son desmontables según el manual, retíralos y acláralos. Los orificios deben estar libres. Evita agujas metálicas que puedan dañar o agrandar las salidas de agua.
  5. Limpia la junta y vuelve a montar. Pasa una microfibra ligeramente humedecida por la junta de la puerta y sus bordes. Seca después. Coloca correctamente el filtro y comprueba que queda bloqueado antes de introducir nuevamente la cesta.

Si el filtro estaba obstruido, después de varios ciclos deberías observar un drenaje normal y menos residuos. Una avería mecánica, sin embargo, no desaparecerá mediante limpieza.

Limpia el filtro con regularidad

La frecuencia depende del modelo y del uso, por lo que las indicaciones del fabricante tienen prioridad. Como referencia práctica, conviene inspeccionar el filtro una vez por semana si el lavavajillas funciona a diario y limpiarlo cuando presente residuos visibles.

No es necesario dejarlo durante horas en productos de limpieza. Agua templada, unas gotas de lavavajillas y un cepillo suave suelen ser suficientes.

Un filtro limpio permite que el sistema gestione correctamente el agua y evita que restos retenidos vuelvan a depositarse sobre la vajilla. Si encuentras cristales rotos, manipúlalos con especial precaución y utiliza protección adecuada para no cortarte.

Revisa los brazos aspersores una vez al mes

Los pequeños orificios de los brazos pueden acumular restos de alimentos o depósitos minerales. Una vez al mes, comprueba que los brazos giran libremente y que sus salidas no presentan obstrucciones visibles.

Cuando el modelo permita desmontarlos, acláralos bajo el grifo durante uno o dos minutos. Para residuos superficiales alrededor de los orificios, utiliza un cepillo de cerdas suaves.

No fuerces las piezas ni desmontes brazos que no estén concebidos para ser retirados por el usuario. Si aparecen depósitos minerales persistentes, consulta el manual antes de aplicar vinagre u otros ácidos, ya que algunos materiales y componentes pueden requerir métodos específicos.

Mantén limpias las juntas y los bordes

La zona donde la puerta entra en contacto con la cuba no recibe siempre el mismo lavado que el interior. Allí pueden acumularse grasa, restos y humedad.

Una vez por semana, prepara 250 ml de agua templada con 2 ml de lavavajillas suave. Humedece una microfibra, escúrrela bien y pásala por la junta y los bordes accesibles. Después utiliza otro paño ligeramente humedecido solo con agua y termina secando.

No viertas líquido directamente dentro de mecanismos, cierres o componentes eléctricos. Tampoco frotes las juntas con estropajos abrasivos: un deterioro del caucho puede favorecer posteriormente las fugas.

Evita sobrecargar el lavavajillas

El mantenimiento también consiste en utilizar correctamente el aparato. Los platos, bandejas o utensilios demasiado altos pueden impedir que los brazos aspersores giren.

Antes de iniciar un ciclo, haz girar suavemente el brazo accesible para comprobar que dispone de espacio. Retira de la vajilla huesos, semillas, palillos, etiquetas desprendibles y restos grandes de comida.

No es necesario lavar completamente los platos antes de introducirlos, salvo que el fabricante indique lo contrario. El objetivo es evitar objetos y residuos grandes capaces de terminar en el filtro o bloquear componentes.

Utiliza además la cantidad y el tipo de detergente recomendados para tu máquina y para la dureza del agua de tu zona.

Errores a evitar

Olvidar volver a bloquear el filtro. Un filtro mal instalado puede afectar al funcionamiento y permitir que residuos circulen por zonas donde no deberían.

Utilizar objetos metálicos para desatascar orificios. Una aguja puede deformar las pequeñas salidas de los brazos aspersores.

Mezclar productos de limpieza. Nunca combines lejía con vinagre, amoníaco, ácidos u otros limpiadores. Pueden producirse gases peligrosos.

Ignorar ruidos o fugas persistentes. La limpieza no repara bombas defectuosas, juntas rotas ni problemas eléctricos.

Desmontar componentes internos sin instrucciones. Limítate a las piezas que el fabricante identifica expresamente como accesibles para mantenimiento doméstico.

Para ir más allá

Una vez al mes, revisa también el dispensador de detergente y elimina residuos visibles con un paño húmedo.

Si tu zona tiene agua dura, utiliza la configuración de dureza, sal regeneradora o productos recomendados específicamente por el fabricante cuando el modelo los requiera.

Después de ciclos frecuentes, dejar la puerta entreabierta cuando sea seguro hacerlo puede facilitar el secado interior; evita esta práctica si supone un riesgo para niños o animales.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo limpiar el filtro?

Revísalo semanalmente si utilizas el lavavajillas a diario. La frecuencia exacta indicada en el manual del fabricante debe tener prioridad.

¿Puedo echar vinagre dentro del lavavajillas?

No conviene hacerlo de manera rutinaria sin comprobar las instrucciones del aparato. Los ácidos pueden afectar determinados componentes y juntas.

¿Qué significa que quede agua en el fondo?

Una pequeña cantidad puede ser normal en algunos modelos, pero agua abundante o creciente puede indicar un filtro obstruido, un problema de desagüe o una avería.

¿Cuándo debo llamar a un técnico?

Si hay fugas, olor a quemado, errores recurrentes, ruidos anormales o el aparato sigue sin desaguar después de limpiar correctamente el filtro, deja de utilizarlo cuando corresponda y solicita una revisión profesional.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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