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El sencillo truco para que las juntas del suelo recuperen su color original

Con el paso del tiempo, las juntas de los azulejos pueden oscurecerse aunque el suelo se limpie con frecuencia. La grasa, el polvo, los restos de jabón y la suciedad se acumulan en su superficie porosa y hacen que parezcan mucho más viejas. Para recuperar su aspecto no hace falta recurrir de entrada a productos muy agresivos. Una limpieza localizada, realizada con el producto adecuado y un cepillo, suele ser suficiente. La clave está en adaptar el método al tipo de baldosa y evitar sustancias que puedan dañarla.

El truco principal: bicarbonato y agua para limpiar las juntas

Para juntas de cemento convencionales situadas entre baldosas cerámicas o porcelánicas, una pasta de bicarbonato de sodio y agua permite desprender buena parte de la suciedad superficial. El bicarbonato actúa principalmente gracias a su ligera acción abrasiva, mientras que el cepillado elimina los residuos adheridos.

Material necesario

  • 100 g de bicarbonato de sodio
  • 50–60 ml de agua templada
  • 1 cepillo pequeño de cerdas de nailon
  • 1 recipiente
  • 1 paño de microfibra
  • Agua limpia para aclarar

Cómo hacerlo paso a paso

  1. Aspira o barre primero el suelo. Es importante retirar arena, polvo y partículas sueltas para no convertirlas en una pasta durante la limpieza.
  2. Prepara la mezcla. Añade poco a poco 50–60 ml de agua a 100 g de bicarbonato hasta obtener una pasta espesa que pueda mantenerse sobre las juntas sin escurrirse.
  3. Extiende una capa fina sobre las juntas. Déjala actuar entre 10 y 15 minutos. No es necesario dejar que se seque completamente.
  4. Cepilla suavemente. Trabaja cada junta durante unos 20–30 segundos con movimientos cortos. No utilices cepillos metálicos: pueden erosionar el mortero y rayar algunas baldosas.
  5. Aclara cuidadosamente. Retira los restos con agua limpia y una microfibra bien escurrida. Cambia el agua si se vuelve turbia y seca después el suelo.

Cuando funciona, la diferencia se aprecia una vez que la junta está completamente seca. Una junta húmeda puede parecer temporalmente más oscura, así que conviene esperar varias horas antes de evaluar el resultado.

Haz primero una prueba en una zona poco visible. Este método es adecuado principalmente para cerámica y porcelánico resistentes, pero debe evitarse o probarse con especial precaución sobre piedra natural, superficies delicadas y juntas deterioradas.

Para suciedad grasa: utiliza un detergente neutro

En cocinas, la suciedad de las juntas suele contener grasa, y el bicarbonato por sí solo puede no eliminarla completamente. Mezcla 1 litro de agua templada con 5 ml —aproximadamente una cucharadita— de detergente lavavajillas suave.

Humedece un cepillo de nailon con la solución y frota las juntas durante 20–30 segundos por sección. Deja actuar unos 5 minutos, sin permitir que la superficie se seque, y aclara después con agua limpia.

El detergente contiene tensioactivos que ayudan a separar la grasa de la superficie. Evita utilizar demasiado producto: un exceso deja residuos pegajosos que pueden favorecer que la suciedad vuelva a adherirse. Este método resulta apropiado para muchos suelos cerámicos y porcelánicos, pero siempre conviene comprobar las instrucciones del fabricante.

Si quedan manchas persistentes, usa agua oxigenada con prudencia

En juntas claras resistentes pueden quedar manchas después de la limpieza habitual. En ese caso puede probarse agua oxigenada al 3 %, siempre primero en un rincón discreto.

Aplica una pequeña cantidad directamente sobre la junta con un paño o cepillo, evitando empapar innecesariamente el suelo. Déjala actuar 5–10 minutos, cepilla suavemente y aclara abundantemente con agua.

Puede ayudar a aclarar determinadas manchas orgánicas, pero no debe considerarse un método para cambiar el color natural del mortero. Evítala sobre juntas coloreadas sin comprobar previamente su resistencia, ya que podría alterar el tono. Mantén el producto fuera del alcance de niños y animales y evita el contacto con ojos y piel.

Nunca mezcles agua oxigenada con lejía, vinagre u otros limpiadores.

La limpieza con vapor puede ayudar en superficies compatibles

Una limpiadora de vapor puede desprender suciedad incrustada sin añadir detergentes, pero solo debe utilizarse cuando el fabricante del suelo y de las juntas permita este sistema.

Aspira primero. Trabaja lentamente siguiendo las juntas y evita mantener la boquilla durante mucho tiempo en el mismo punto. Después recoge inmediatamente la suciedad desprendida con una microfibra limpia.

El vapor no es recomendable para todos los materiales. Puede resultar problemático en determinados suelos de piedra, superficies selladas, laminados o juntas deterioradas. Tampoco solucionará una junta cuyo color haya cambiado permanentemente por desgaste o deterioro.

Errores a evitar

Usar vinagre indiscriminadamente. Aunque es habitual en la limpieza doméstica, su acidez puede atacar materiales calcáreos como mármol, travertino y otras piedras naturales, además de resultar poco conveniente para determinadas juntas cementosas.

Frotar con un cepillo metálico. Puede desgastar la superficie de la junta y dejar arañazos en las baldosas. Un cepillo de nailon ofrece suficiente acción mecánica para la limpieza doméstica.

Empapar constantemente las juntas. Utilizar demasiada agua, especialmente en juntas dañadas, no mejora la limpieza y puede favorecer problemas de humedad.

Esperar que una limpieza repare el desgaste. Si el mortero está agrietado, desmenuzado o ha perdido material, limpiarlo no lo restaurará. En ese caso puede ser necesario repararlo o rejuntarlo.

Mezclar productos de limpieza. Nunca combines lejía con vinagre, amoniaco, ácidos u otros limpiadores. Utiliza un solo método, aclara bien y ventila la estancia.

Para ir un poco más allá

En zonas de mucho tránsito, aspirar regularmente evita que las partículas abrasivas se acumulen sobre las juntas. Una limpieza localizada periódica también resulta más sencilla que esperar hasta que estén muy ennegrecidas.

Si las juntas permanecen oscuras incluso después de una limpieza cuidadosa y una vez completamente secas, comprueba su estado. Puede tratarse de una tinción permanente, desgaste o del color real del mortero, y no simplemente de suciedad.

En piedra natural o pavimentos especiales, sigue siempre las recomendaciones específicas del fabricante antes de aplicar bicarbonato, oxidantes, vapor o cualquier limpiador.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debo dejar actuar el bicarbonato?

Entre 10 y 15 minutos suele ser suficiente. Después hay que cepillar y aclarar completamente para que no queden residuos blancos.

¿Puedo usar lejía para blanquear las juntas?

No debería ser la primera opción. Puede decolorar materiales, irritar la piel y las vías respiratorias y dañar algunas superficies. Si un fabricante autoriza su utilización, deben respetarse exactamente sus instrucciones y nunca mezclarse con otros productos.

¿Por qué las juntas vuelven a oscurecerse rápidamente?

Puede quedar grasa o detergente sobre ellas, especialmente cuando se utiliza demasiado jabón. También influye el tránsito y la propia porosidad de las juntas. Aclarar bien y mantener una limpieza regular ayuda a retrasar la acumulación.

¿Qué hago si la junta continúa negra después de limpiarla?

Déjala secar completamente y vuelve a comprobarla. Si persisten manchas, humedad, deterioro o crecimiento recurrente de moho, conviene identificar primero la causa. Una junta estructuralmente dañada necesita reparación; seguir frotándola con productos cada vez más fuertes puede empeorarla.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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