Si al abrir la lavadora notas un olor desagradable o descubres manchas negras en la goma de la puerta, es muy probable que haya moho acumulado. Además de provocar malos olores, estos restos pueden acabar ensuciando la ropa y reducir la higiene del lavado. La buena noticia es que, con un mantenimiento sencillo y algunos productos habituales, puedes eliminar el moho y evitar que vuelva a aparecer sin necesidad de desmontar la máquina.
Limpia a fondo la goma de la puerta, donde suele esconderse el moho
La junta de goma es el lugar donde más humedad queda retenida después de cada lavado. Allí se acumulan restos de detergente, fibras y suciedad que favorecen la aparición del moho.
Material necesario
- 500 ml de agua templada.
- 2 cucharadas (30 ml) de jabón neutro o jabón para platos.
- 1 paño de microfibra.
- Un cepillo de dientes viejo o un cepillo de cerdas suaves.
- Guantes de limpieza.
Pasos
- Desenchufa la lavadora y abre completamente la puerta.
- Mezcla el agua templada con el jabón y humedece el paño. Limpia primero toda la superficie visible de la goma.
- Separa con cuidado los pliegues de la junta y utiliza el cepillo para eliminar los restos de suciedad acumulados. Insiste especialmente en las zonas oscuras.
- Pasa un paño limpio ligeramente humedecido solo con agua para retirar el jabón y seca completamente con otro paño seco.
El proceso suele llevar entre 15 y 20 minutos. Sabrás que ha funcionado cuando desaparezcan los restos visibles y la goma quede seca y sin olor desagradable.
Este método es adecuado para juntas de goma de lavadoras domésticas. No utilices estropajos metálicos ni objetos punzantes que puedan dañar el material.
Realiza un lavado de mantenimiento a alta temperatura
Una vez limpia la junta, conviene eliminar los restos de suciedad que permanecen dentro del tambor y del circuito de lavado.
Pon la lavadora vacía y selecciona un programa de 60 o 90 °C, según permita el fabricante. Añade un limpiador específico para lavadoras siguiendo la dosis indicada en el envase o utiliza 200 ml de vinagre blanco en el compartimento del detergente únicamente cuando el fabricante no lo desaconseje.
Este lavado ayuda a eliminar residuos de jabón y parte de la suciedad acumulada. Nunca mezcles vinagre con lejía ni con otros productos desinfectantes, ya que pueden producir gases peligrosos.
Limpia el cajón del detergente una vez al mes
El compartimento del detergente suele acumular restos de suavizante y humedad, convirtiéndose en otro foco habitual de moho.
Extrae el cajón siguiendo las instrucciones del fabricante y sumérgelo durante 20 minutos en una mezcla de 2 litros de agua caliente y 1 cucharada de jabón neutro. Después frota las esquinas con un cepillo pequeño y aclara con abundante agua.
Antes de volver a colocarlo, sécalo completamente. Esta sencilla tarea mejora la higiene del aparato y evita que los residuos vuelvan a circular durante los lavados.
Evita que la humedad permanezca dentro de la lavadora
Eliminar el moho es importante, pero evitar que vuelva a aparecer lo es todavía más.
Al terminar cada lavado deja la puerta y el cajón del detergente entreabiertos durante 2 o 3 horas para facilitar la ventilación. Si la habitación es poco ventilada, intenta mantener la puerta del cuarto abierta unos minutos más.
Este pequeño gesto reduce notablemente la humedad interior, principal responsable del crecimiento del moho. También conviene secar rápidamente la goma con un paño cuando termines varios lavados seguidos.
Revisa y limpia el filtro periódicamente
El filtro de desagüe retiene cabellos, pelusas y pequeños objetos que pueden favorecer los malos olores.
Coloca un recipiente bajo la tapa del filtro, desenróscalo con cuidado y elimina todos los residuos acumulados. Lava la pieza con agua tibia y unas gotas de jabón antes de volver a instalarla.
En la mayoría de hogares basta con hacerlo cada 2 o 3 meses, aunque puede ser necesario con mayor frecuencia si se lavan mantas, ropa de mascotas o prendas que desprenden muchas fibras.
Consulta siempre el manual de la lavadora antes de desmontar el filtro para evitar fugas de agua.
Errores que debes evitar
- Cerrar la puerta inmediatamente después del lavado. La humedad queda atrapada y favorece la aparición de moho.
- Utilizar más detergente del necesario. El exceso deja residuos que sirven de alimento para hongos y bacterias.
- Mezclar vinagre con lejía. Es una combinación peligrosa que nunca debe utilizarse.
- Olvidar limpiar la goma porque parece limpia por fuera. Gran parte de la suciedad permanece escondida en los pliegues.
- No secar la junta tras varios lavados consecutivos. La humedad constante acelera la formación de manchas negras.
Para ir más lejos
- Programa un lavado de mantenimiento a alta temperatura una vez al mes si utilizas habitualmente programas de baja temperatura.
- Limpia la goma con un paño seco después de cada colada para reducir la humedad acumulada.
- Utiliza la cantidad de detergente recomendada por el fabricante según la dureza del agua y la carga de ropa.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo debo limpiar la goma de la lavadora?
Lo recomendable es revisar la junta una vez al mes y limpiarla siempre que observes suciedad o humedad persistente.
¿Puedo utilizar lejía para eliminar el moho?
Solo si el fabricante de la lavadora lo permite y siguiendo estrictamente las indicaciones del producto. Nunca debe mezclarse con vinagre ni con otros limpiadores.
¿Por qué aparece moho aunque lave con frecuencia?
Los programas cortos y de baja temperatura dejan más humedad y residuos de detergente, creando un entorno favorable para el moho.
¿Cómo sé que la limpieza ha sido suficiente?
La goma debe quedar limpia, sin manchas visibles de suciedad superficial, sin residuos entre los pliegues y sin olor a humedad al abrir la puerta de la lavadora.




