Guardar las mantas durante la primavera y el verano parece sencillo, pero al recuperarlas meses después es frecuente encontrar ese desagradable olor a cerrado. Normalmente no significa que estén sucias: suele aparecer cuando se guardan con algo de humedad, en un espacio poco ventilado o dentro de recipientes que retienen el aire húmedo. La mejor solución no consiste en perfumarlas antes de guardarlas, sino en asegurarse de que estén completamente limpias y secas y controlar la humedad durante el almacenamiento.
El truco principal: guardar las mantas completamente secas y con un absorbente de humedad
El punto más importante es eliminar toda humedad residual antes de guardar una manta. Incluso una pequeña cantidad retenida entre las fibras puede favorecer olores desagradables durante varios meses de almacenamiento.
Material necesario
- Mantas limpias y totalmente secas
- Una caja de almacenamiento limpia y seca, preferiblemente con tapa
- 100–150 g de bicarbonato de sodio
- Un pequeño recipiente abierto y estable o una bolsita de tela transpirable
- Una sábana vieja o funda de algodón limpia, opcional
Paso a paso
- Lava la manta según su etiqueta. Utiliza la cantidad de detergente recomendada para la carga. Evita añadir detergente en exceso, porque los residuos atrapados en las fibras pueden favorecer malos olores.
- Sécala por completo. Si utilizas secadora, selecciona únicamente una temperatura compatible con el tejido. Si la secas al aire, déjala extendida en un lugar ventilado hasta que también estén completamente secos los bordes, costuras y zonas más gruesas. Si tienes dudas, espera otras 12–24 horas antes de guardarla.
- Ventila la manta durante una hora. Una vez seca, extiéndela en una habitación con buena circulación de aire. No la guardes directamente después de retirarla todavía caliente de la secadora, ya que puede producirse condensación dentro del recipiente.
- Coloca el bicarbonato separado del tejido. Pon 100–150 g en una bolsita transpirable bien cerrada o en un recipiente pequeño que no pueda volcarse. No es necesario espolvorearlo directamente sobre la manta. Su función principal aquí es ayudar a controlar olores, aunque no sustituye a un verdadero deshumidificador si el lugar es húmedo.
- Guarda la manta sin comprimirla excesivamente. Colócala en la caja cuando tanto el tejido como el recipiente estén perfectamente secos. Comprueba el almacenamiento cada dos o tres meses si se encuentra en una zona propensa a la humedad.
El resultado correcto no es una manta intensamente perfumada, sino una manta que, al abrir la caja meses después, conserve un olor neutro y limpio.
Elige bien el lugar donde guardas las mantas
Una manta perfectamente limpia puede adquirir olor si permanece meses en un sótano húmedo, junto a una pared fría o en un armario con condensación.
Elige un armario interior, limpio y seco, alejado de tuberías y paredes donde aparezcan manchas de humedad. Antes de guardar las mantas, pasa un paño por la balda o la caja y espera hasta que la superficie esté totalmente seca.
Si utilizas un higrómetro, intenta mantener la humedad relativa del espacio aproximadamente entre el 40 % y el 60 %. Cuando supera regularmente el 60 %, conviene mejorar la ventilación o utilizar un deshumidificador adecuado. Los pequeños remedios absorbentes no solucionan un problema estructural de humedad.
Utiliza fundas transpirables cuando el ambiente sea seco
Las fundas de algodón son una buena opción para guardar mantas dentro de un armario limpio y seco. Permiten cierto intercambio de aire y, al mismo tiempo, las protegen del polvo.
Lava la funda previamente y asegúrate de que esté completamente seca. Dobla la manta sin apretarla demasiado e introdúcela en la funda.
Evita utilizar bolsas de plástico comunes para almacenar tejidos que puedan conservar humedad. Una bolsa cerrada puede atrapar esa humedad durante meses. Las bolsas al vacío pueden ahorrar espacio, pero solo deben utilizarse con textiles completamente secos y cuando el fabricante de la manta permita la compresión.
Airear las mantas durante un almacenamiento prolongado
Cuando las mantas van a permanecer guardadas seis meses o más, una revisión ocasional puede prevenir sorpresas.
Cada dos o tres meses, abre el armario o recipiente y comprueba que no exista condensación, humedad o un olor anormal. En un día seco, puedes extender las mantas durante 30–60 minutos en una habitación ventilada antes de volver a guardarlas.
Si encuentras una manta húmeda o con olor intenso, no basta con añadir perfume. Sácala, identifica primero la posible fuente de humedad y lávala siguiendo su etiqueta antes de almacenarla nuevamente.
Errores a evitar
Guardar una manta ligeramente húmeda. Es el error más frecuente. Las costuras y tejidos gruesos pueden seguir húmedos aunque la superficie parezca seca.
Perfumarla para ocultar el olor. Los ambientadores no eliminan la causa y algunos productos pueden manchar tejidos o resultar molestos para personas sensibles a las fragancias.
Espolvorear grandes cantidades de bicarbonato directamente sobre tejidos delicados. Puede quedar atrapado entre las fibras y resultar difícil de retirar.
Guardar mantas en espacios con humedad persistente. Si hay condensación o moho en el armario, primero hay que solucionar el problema de humedad.
Mezclar productos de limpieza. Nunca combines lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores. Pueden producirse gases peligrosos.
Para ir más allá
En edredones y mantas muy gruesas, prolonga el secado porque las capas interiores tardan más en perder humedad.
Para textiles delicados como lana, sigue siempre la etiqueta de mantenimiento y utiliza una funda transpirable en lugar de aplicar productos directamente sobre las fibras.
Si guardas ropa de cama en varias cajas, deja un pequeño espacio alrededor de los recipientes para favorecer la circulación del aire y revisa periódicamente las paredes cercanas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner bicarbonato directamente sobre la manta?
Es preferible mantenerlo separado. Coloca unos 100–150 g en una bolsita transpirable segura o en un recipiente estable. Así evitas residuos entre las fibras.
¿Por qué una manta limpia puede oler a cerrado?
La causa puede ser la humedad retenida en el tejido o presente en el lugar de almacenamiento. La falta de ventilación durante varios meses también facilita que los olores permanezcan concentrados.
¿Las bolsas al vacío evitan el olor?
No necesariamente. Funcionan bien para ahorrar espacio, pero si introduces una manta que conserva humedad, el problema queda encerrado con ella. Utilízalas solamente con textiles completamente secos y compatibles con la compresión.
¿Qué hago si la manta ya huele a cerrado?
Primero airéala en un lugar seco y ventilado. Si el olor persiste, lávala siguiendo exactamente las instrucciones de su etiqueta y sécala completamente. Si observas manchas de moho o humedad persistente, revisa también el armario o la habitación antes de volver a guardarla.



