Inicio > El truco para que los zapatos no desprendan malos olores durante el verano

El truco para que los zapatos no desprendan malos olores durante el verano

En verano, el calor y la sudoración hacen que el interior del calzado permanezca húmedo durante más tiempo. Esa humedad, combinada con microorganismos que viven normalmente en la piel, favorece la aparición de olores desagradables. Perfumar los zapatos solo los disimula temporalmente. Para prevenirlos de verdad, hay que reducir la humedad, limpiar las plantillas cuando sea posible y permitir que cada par se seque completamente antes de volver a usarlo. Un poco de bicarbonato puede complementar esta rutina absorbiendo olores residuales.

El truco principal: secar bien y utilizar bicarbonato durante la noche

El bicarbonato de sodio puede ayudar a neutralizar algunos compuestos responsables del mal olor. Sin embargo, su función es complementaria: el paso fundamental consiste en evitar que los zapatos permanezcan húmedos después de utilizarlos.

Material necesario

  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio, unos 30 g
  • 2 pequeños saquitos de algodón transpirable
  • 1 paño limpio y seco
  • Papel absorbente sin tinta, opcional
  • Un lugar seco y bien ventilado

Paso a paso

  1. Quita las plantillas si son extraíbles. Al llegar a casa, retira las plantillas y abre bien los cordones. Esto permite que el aire llegue a las zonas donde suele acumularse más humedad.
  2. Seca el interior. Si notas humedad, introduce papel absorbente limpio durante 1 o 2 horas. Sustitúyelo si queda muy mojado. Después retíralo para permitir que circule el aire.
  3. Prepara los saquitos. Introduce 1 cucharada, unos 15 g, de bicarbonato en cada saquito de algodón y ciérralo correctamente. De esta manera evitas que el polvo quede atrapado directamente en el interior del calzado.
  4. Déjalos actuar. Introduce un saquito en cada zapato durante 8 a 12 horas, preferiblemente por la noche.
  5. Retira y ventila. Saca los saquitos y deja los zapatos abiertos en un lugar ventilado hasta que estén completamente secos antes de ponértelos.

No utilices bicarbonato directamente sobre cuero, ante u otros materiales delicados sin consultar las recomendaciones del fabricante. El polvo puede resultar difícil de eliminar y algunos acabados son sensibles.

Alternar los zapatos permite que se sequen de verdad

Utilizar el mismo par todos los días durante una semana calurosa dificulta que la humedad acumulada desaparezca por completo. Siempre que sea posible, alterna al menos dos pares y deja descansar cada uno aproximadamente 24 horas antes de volver a utilizarlo.

Colócalos en una zona ventilada y seca, separados entre sí. No los guardes inmediatamente dentro de una caja, bolsa deportiva o armario cerrado después de quitártelos.

Si los zapatos están muy húmedos, retira las plantillas y deja ambos elementos secándose por separado.

Este sencillo hábito puede ser más importante que cualquier producto desodorante: al reducir el tiempo durante el cual permanece húmedo el interior, se crean condiciones menos favorables para los microorganismos responsables de muchos malos olores.

Limpia las plantillas con regularidad

Las plantillas concentran sudor y están en contacto continuo con los pies. Si son extraíbles y lavables, límpialas aproximadamente una vez por semana durante los periodos de uso intenso, o antes si desarrollan olor.

Consulta primero la etiqueta o instrucciones del fabricante. Para unas plantillas lavables, puedes preparar 500 ml de agua tibia con 5 ml de jabón neutro. Humedece un paño o cepillo suave y limpia ambas caras sin empaparlas innecesariamente.

Retira los restos de jabón con otro paño ligeramente húmedo y déjalas secar completamente al aire, normalmente entre 12 y 24 horas, dependiendo del material y las condiciones ambientales.

No vuelvas a introducirlas mientras estén húmedas. Las plantillas de cuero, espuma especial u ortopédicas pueden requerir métodos específicos y no deben sumergirse salvo indicación expresa del fabricante.

Los calcetines también importan

Durante el verano, utiliza calcetines limpios y transpirables y cámbialos diariamente. Si sudas mucho o realizas actividad física intensa, puede ser necesario cambiarlos una segunda vez durante el día.

Los tejidos diseñados para evacuar la humedad suelen funcionar bien durante actividades deportivas. Lo importante es evitar que los pies permanezcan durante horas dentro de calcetines empapados.

Lava los calcetines después de cada uso siguiendo la temperatura indicada en su etiqueta y sécalos completamente antes de guardarlos.

Si los pies están mojados después de una ducha o de ir a la piscina, sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos, antes de ponerte calcetines y zapatos.

Cómo secar correctamente unos zapatos mojados

Si el calzado se moja por lluvia o sudor intenso, evita intentar acelerar el proceso colocándolo directamente sobre un radiador o utilizando un secador a máxima temperatura.

Primero retira cordones y plantillas. Introduce papel absorbente limpio sin comprimir demasiado el interior y cámbialo cuando esté saturado. Mantén después el calzado en un lugar ventilado hasta que esté totalmente seco.

El proceso puede necesitar 12 a 24 horas o más, dependiendo del material.

El calor intenso puede deformar adhesivos, espumas y algunos materiales sintéticos, además de resecar determinados cueros. Para zapatos delicados, sigue siempre las instrucciones específicas del fabricante.

Errores a evitar

Perfumar zapatos húmedos. El aroma puede ocultar temporalmente el problema, pero no elimina la humedad que favorece los malos olores.

Usar el mismo par diariamente. Sin tiempo suficiente de secado, la humedad puede acumularse progresivamente.

Guardar el calzado inmediatamente. Un armario o una caja cerrados dificultan la evaporación del sudor.

Aplicar aceites esenciales directamente. Pueden manchar materiales, irritar pieles sensibles y algunos presentan riesgos para animales domésticos. No son necesarios para que el método funcione.

Secar con calor intenso. Radiadores, hornos o secadores muy calientes pueden deteriorar pegamentos, cuero y materiales sintéticos.

Para ir más allá

Limpia periódicamente el lugar donde guardas los zapatos y evita amontonarlos mientras todavía están húmedos.

Para zapatillas lavables, sigue las instrucciones del fabricante: algunos modelos admiten lavado y otros pueden deformarse o perder adhesivos si se introducen en la lavadora.

Si haces deporte, deja la bolsa abierta al llegar a casa y saca inmediatamente calzado y ropa húmedos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo echar bicarbonato directamente dentro de los zapatos?

Es preferible utilizar un saquito transpirable, especialmente en materiales delicados. Así reduces los residuos y facilitas su retirada.

¿Cuánto tiempo debe actuar?

Entre 8 y 12 horas suele ser práctico para un tratamiento nocturno. Después retira el bicarbonato y continúa ventilando si el calzado sigue húmedo.

¿Puedo usar los zapatos si todavía están ligeramente húmedos?

Es mejor esperar hasta que estén completamente secos. Volver a humedecerlos antes de terminar el secado favorece la persistencia del olor.

¿Qué ocurre si el olor vuelve inmediatamente?

Lava o sustituye las plantillas si corresponde y revisa tu rutina de secado. Si además existe picor, descamación, grietas o un olor persistente procedente de los pies, conviene consultar a un profesional sanitario, ya que el problema puede no estar únicamente en el calzado.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

Más sobre mí  ·  Sígueme en Facebook

Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

Conóceme mejor →

Compartir