Los filtros metálicos de la campana extractora pueden terminar cubiertos por una capa amarillenta, pegajosa y difícil de retirar. Es una mezcla de grasa de cocina y suciedad que se introduce entre las pequeñas mallas del filtro. Limpiarlos con una esponja húmeda rara vez es suficiente. Para recuperar un aspecto limpio sin pasar horas frotando, lo más eficaz es ablandar primero la grasa con agua caliente y un detergente desengrasante adecuado.
Cómo desengrasar profundamente los filtros de la campana
Antes de empezar, comprueba que tu campana utiliza filtros metálicos lavables. Este método no debe aplicarse a filtros desechables de papel, fibra ni a filtros de carbón activo que el fabricante indique que deben sustituirse.
Necesitarás:
- 3 a 5 litros de agua muy caliente, pero no necesariamente hirviendo
- 30 ml, aproximadamente 2 cucharadas, de lavavajillas desengrasante
- Un recipiente grande o el fregadero
- Un cepillo de cerdas suaves o medianas
- Guantes domésticos
- Un paño limpio
1. Retira los filtros con la campana apagada
Apaga la campana y espera hasta que la placa de cocina esté completamente fría. Retira los filtros siguiendo el sistema de apertura de tu modelo.
Colócalos en el fregadero evitando doblar la fina malla metálica.
2. Prepara el baño desengrasante
Llena el fregadero o un recipiente con 3-5 litros de agua caliente y añade unos 30 ml de lavavajillas desengrasante.
Mezcla suavemente y sumerge el filtro. Si no cabe completamente, limpia primero una mitad y después la otra.
El agua caliente ayuda a ablandar la grasa, mientras que los tensioactivos del lavavajillas facilitan que esta se desprenda de la superficie metálica.
3. Déjalo actuar entre 20 y 30 minutos
Mantén el filtro sumergido durante aproximadamente 20-30 minutos. Una acumulación antigua puede necesitar algo más de tiempo.
Evita dejar filtros de aluminio durante horas en soluciones muy alcalinas o productos agresivos, ya que pueden oscurecer o deteriorar el metal.
Después del remojo, gran parte de la película pegajosa debería haberse ablandado.
4. Cepilla suavemente la malla
Pasa un cepillo por ambas caras siguiendo la estructura del filtro. Insiste especialmente en las esquinas y alrededor del marco, donde suele concentrarse más grasa.
No utilices estropajos metálicos ni herramientas puntiagudas. Pueden rayar el marco o deformar las capas de malla.
Si todavía quedan zonas grasas, aplica unas gotas de lavavajillas directamente sobre ellas, espera 5 minutos y vuelve a cepillar.
5. Aclara y deja secar completamente
Enjuaga abundantemente con agua templada hasta eliminar cualquier resto de detergente y suciedad.
Sacude suavemente el exceso de agua y coloca el filtro verticalmente sobre un paño. Déjalo secar completamente, normalmente durante varias horas, antes de instalarlo nuevamente.
El resultado correcto es una malla sin tacto pegajoso ni depósitos visibles de grasa. No es necesario que un filtro antiguo recupere exactamente el brillo que tenía cuando era nuevo.
Bicarbonato para acumulaciones especialmente resistentes
Si el lavavajillas no elimina toda la suciedad, el bicarbonato puede utilizarse con prudencia como ayuda mecánica suave.
Mezcla 2 cucharadas de bicarbonato con 1 cucharada de agua hasta obtener una pasta. Aplica una pequeña cantidad únicamente sobre las zonas resistentes y déjala actuar unos 5 minutos.
Frota muy suavemente con un cepillo y aclara inmediatamente.
Primero prueba el método en una zona discreta. Algunos acabados metálicos, especialmente determinados aluminios, pueden cambiar de aspecto con productos alcalinos o abrasivos. No aumentes la concentración ni prolongues innecesariamente el contacto.
Limpieza rápida para evitar que la grasa vuelva a incrustarse
Esperar hasta que el filtro esté completamente amarillo hace que la limpieza resulte mucho más laboriosa.
Una vez limpio, revisa su estado aproximadamente cada 2-4 semanas si cocinas habitualmente. La frecuencia exacta dependerá de cuánto utilices la cocina y del tipo de preparación.
Si aparece una película ligera, bastará normalmente con dejar el filtro 10-15 minutos en agua caliente con aproximadamente 15-30 ml de lavavajillas, cepillarlo ligeramente y aclararlo.
Las cocinas donde se fríe con frecuencia pueden necesitar una limpieza más habitual.
¿Se pueden lavar los filtros en el lavavajillas?
Algunos filtros metálicos pueden lavarse en el lavavajillas, pero no todos. Consulta primero las instrucciones del fabricante de la campana.
Cuando esté permitido, coloca el filtro sin doblarlo y procura no mezclarlo con una carga muy sucia. Determinados detergentes de lavavajillas son bastante alcalinos y pueden provocar una decoloración permanente del aluminio.
Esa alteración estética no significa necesariamente que el filtro haya dejado de funcionar, pero si quieres conservar su acabado original, el lavado manual suele permitir un mayor control.
Errores a evitar
Utilizar limpiadores muy agresivos sin comprobar el material. Los desengrasantes fuertes o productos muy alcalinos pueden alterar ciertos filtros de aluminio.
Frotar con lana de acero. Puede rayar el marco, deteriorar la malla y dejar marcas permanentes.
Mezclar productos de limpieza. No combines lejía con vinagre, amoníaco, ácidos ni otros limpiadores. Estas mezclas pueden liberar gases peligrosos.
Montar el filtro todavía mojado. Déjalo secar completamente antes de volver a colocarlo.
Olvidar limpiar la campana. Si las superficies próximas al filtro continúan cubiertas de grasa, la suciedad volverá a acumularse rápidamente.
Para ir más allá
Limpia también la superficie exterior de la campana con un paño húmedo y unas gotas de lavavajillas, siempre que el fabricante permita este método.
En acero inoxidable, termina pasando un paño siguiendo la dirección del acabado para reducir las marcas visibles.
Si cocinas frecuentemente alimentos fritos, revisa los filtros con mayor regularidad en lugar de esperar a que aparezca una capa gruesa y pegajosa.
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia hay que limpiar los filtros?
Depende del uso. En una cocina utilizada diariamente, una revisión cada 2-4 semanas permite detectar la grasa antes de que se incruste. Sigue siempre la frecuencia recomendada por el fabricante.
¿Puedo utilizar vinagre para quitar la grasa?
El vinagre no suele ser la mejor primera opción para grasa pesada. Un lavavajillas desengrasante y agua caliente son más apropiados. Además, los ácidos pueden afectar determinados materiales y acabados.
¿Puedo utilizar agua hirviendo?
Es preferible utilizar agua muy caliente pero manejable. El agua hirviendo aumenta el riesgo de quemaduras y no es necesaria para conseguir una buena limpieza.
¿Por qué el filtro sigue oscuro después de limpiarlo?
Si ya no está pegajoso ni presenta depósitos de grasa, el cambio de color puede deberse al envejecimiento o a una alteración del aluminio. Seguir frotando con productos agresivos no necesariamente devolverá el brillo y podría dañar el filtro.