Inicio > La albahaca puede crecer con muchísima fuerza durante los meses cálidos, pero tiene una tendencia natural a florecer y producir semillas. Cuando esto ocurre, suele generar menos hojas tiernas y los tallos empiezan a alargarse. Para mantenerla frondosa durante todo el verano, el secreto no está en utilizar fertilizantes especiales: consiste principalmente en cosechar y podar correctamente, eliminar las flores a tiempo y mantener un riego equilibrado. Con unos cuidados sencillos y constantes, la planta puede producir nuevos brotes durante semanas. El truco principal: cortar siempre por encima de un nudo La mejor manera de estimular una albahaca sana para que produzca nuevas hojas es cosecharla mediante pequeños cortes de poda, en lugar de arrancar hojas individuales de manera aleatoria. Cada tallo presenta varios nudos: son los puntos donde nacen dos hojas opuestas y, normalmente, dos pequeños brotes laterales. Al cortar el tallo justo por encima de uno de esos nudos, esos brotes pueden desarrollarse y formar nuevas ramas. Material necesario Una planta de albahaca sana. Tijeras pequeñas y bien afiladas o tijeras de poda. Alcohol al 70 % para limpiar las cuchillas. Una regadera con agua. Cómo hacerlo correctamente Busca un tallo suficientemente desarrollado. Elige uno que tenga al menos tres pares de hojas verdaderas y localiza un nudo con dos hojas sanas. Realiza el corte entre 5 y 10 mm por encima del nudo. No cortes las dos hojas del nudo. Deben permanecer en la planta porque junto a ellas se encuentran los brotes que continuarán creciendo. No podes demasiado de una sola vez. Como regla prudente, evita retirar más de aproximadamente un tercio de la parte aérea de una planta sana en una misma sesión. Riega según la humedad del sustrato. Introduce un dedo unos 2 cm en la tierra. Si está seca a esa profundidad, riega lentamente hasta que salga un poco de agua por los agujeros de drenaje. Observa los brotes laterales. Con temperaturas cálidas y buenas condiciones de luz, normalmente se aprecia crecimiento nuevo durante los días siguientes. El desarrollo será más rápido en una planta vigorosa que en una debilitada. Conviene repetir la cosecha regularmente cuando los nuevos tallos hayan crecido lo suficiente. Así se mantiene una planta más ramificada y se obtienen hojas tiernas de forma continuada. Elimina las flores antes de que se desarrollen Durante el verano, especialmente con días largos y temperaturas elevadas, la albahaca puede comenzar a formar espigas florales. Si el objetivo es cosechar hojas, conviene retirarlas pronto. En cuanto aparezca una pequeña espiga en el extremo de un tallo, córtala justo por encima de un nudo con hojas, utilizando unas tijeras limpias. No es necesario arrancar solamente las flores: aprovechar el corte para acortar ligeramente el tallo favorece la ramificación. Revisa la planta dos o tres veces por semana durante los periodos de crecimiento rápido. La floración no vuelve incomestibles las hojas, pero una planta que avanza hacia la producción de semillas suele dedicar más recursos a ese proceso y puede producir hojas más pequeñas y de sabor más intenso. Si quieres obtener semillas, deja florecer algunos tallos al final de la temporada. Mantén la humedad sin encharcar las raíces La albahaca agradece un sustrato ligeramente húmedo, pero las raíces necesitan oxígeno. Mantener continuamente una maceta empapada puede favorecer problemas radiculares. En lugar de regar siguiendo un calendario rígido, comprueba la tierra. Cuando los primeros 2 cm estén secos, riega abundantemente y deja escurrir el exceso. Nunca dejes una maceta con agujeros de drenaje permanentemente sumergida en un plato lleno de agua. En pleno verano, una maceta pequeña expuesta al calor puede necesitar agua con mucha frecuencia, mientras que una maceta grande situada en condiciones más suaves conservará la humedad durante más tiempo. Riega preferentemente directamente sobre el sustrato. Si la planta se marchita cada tarde aunque la tierra conserve humedad, comprueba primero si está sufriendo calor intenso antes de añadir todavía más agua. Dale suficiente luz, pero vigila el calor extremo Para crecer compacta y producir abundantes hojas, la albahaca necesita mucha luminosidad. En condiciones moderadas puede recibir alrededor de 6 horas o más de sol directo, aunque esto debe adaptarse al clima. En regiones con veranos muy calurosos, el sol intenso de primera hora de la tarde puede provocar estrés, especialmente en macetas pequeñas. En ese caso resulta útil proporcionar sol por la mañana y cierta protección durante las horas más abrasadoras. Si los tallos crecen excesivamente largos y débiles, con grandes espacios entre las hojas, probablemente falta luz. Si aparecen hojas quemadas y el sustrato se seca en pocas horas, puede haber demasiado calor y exposición. La albahaca es sensible al frío: evita exponerla a temperaturas bajas y espera a que haya pasado el riesgo de heladas antes de cultivarla permanentemente en el exterior. Un abonado moderado ayuda a mantener el crecimiento Una albahaca cultivada durante meses en una maceta puede agotar parte de los nutrientes disponibles. Si el sustrato era de buena calidad, no es necesario abonarla constantemente. Cuando el crecimiento empiece a perder vigor sin que existan problemas de agua, luz o plagas, puede utilizarse un fertilizante líquido equilibrado para plantas comestibles, aplicado a la mitad de la concentración indicada por el fabricante, aproximadamente cada 3–4 semanas durante el crecimiento activo. No aumentes la dosis pensando que aparecerán hojas más rápido. Un exceso de fertilizante puede dañar las raíces y provocar un crecimiento desequilibrado. Errores a evitar Arrancar únicamente las hojas más grandes. Si nunca se recortan los extremos de los tallos, la planta puede hacerse alta y poco ramificada. Cosechar mediante cortes sobre los nudos favorece una estructura más compacta. Dejar todas las flores durante semanas. Si quieres principalmente hojas, retirar las espigas jóvenes ayuda a prolongar el crecimiento vegetativo. Regar todos los días automáticamente. La frecuencia correcta depende del calor, el tamaño de la maceta y el sustrato. Comprueba primero la humedad. Realizar una poda extrema de una sola vez. Una planta debilitada o recién trasplantada puede recuperarse peor. Es preferible realizar cosechas moderadas y frecuentes. Cultivarla en una maceta sin drenaje. El agua acumulada alrededor de las raíces puede provocar deterioro radicular. Para ir más allá En maceta, utiliza un recipiente con buenos agujeros de drenaje y un sustrato aireado. Una maceta demasiado pequeña se seca rápidamente en verano y limita el espacio disponible para las raíces. También puedes aprovechar cada poda para cosechar: utiliza inmediatamente las hojas o conserva los tallos cortados durante poco tiempo en condiciones adecuadas. Cuanto más regular sea la cosecha durante el crecimiento activo, más fácil será mantener una forma ramificada. Preguntas frecuentes ¿Cada cuánto tiempo hay que podar la albahaca? No existe una frecuencia exacta. Durante el crecimiento activo, revísala aproximadamente una vez por semana y corta los tallos que estén suficientemente desarrollados, siempre dejando hojas y nudos sanos debajo del corte. ¿Debo cortar todas las flores? Si quieres maximizar la producción de hojas, sí conviene retirar las espigas cuando aparecen. Puedes dejar algunas al final del verano si deseas que la planta produzca semillas. ¿Por qué mi albahaca se marchita aunque la riego? Puede deberse tanto a falta como a exceso de agua, además de calor extremo o problemas radiculares. Comprueba la humedad a unos 2 cm de profundidad antes de volver a regar y asegúrate de que la maceta drene correctamente. ¿Se puede recuperar una albahaca muy alta y con pocas hojas? Si todavía conserva tallos verdes y nudos sanos, puede podarse progresivamente por encima de esos nudos. Evita eliminar demasiada vegetación de golpe. Con suficiente luz, temperatura adecuada y riego correcto, los brotes laterales pueden volver a desarrollarse.

La albahaca puede crecer con muchísima fuerza durante los meses cálidos, pero tiene una tendencia natural a florecer y producir semillas. Cuando esto ocurre, suele generar menos hojas tiernas y los tallos empiezan a alargarse. Para mantenerla frondosa durante todo el verano, el secreto no está en utilizar fertilizantes especiales: consiste principalmente en cosechar y podar correctamente, eliminar las flores a tiempo y mantener un riego equilibrado. Con unos cuidados sencillos y constantes, la planta puede producir nuevos brotes durante semanas. El truco principal: cortar siempre por encima de un nudo La mejor manera de estimular una albahaca sana para que produzca nuevas hojas es cosecharla mediante pequeños cortes de poda, en lugar de arrancar hojas individuales de manera aleatoria. Cada tallo presenta varios nudos: son los puntos donde nacen dos hojas opuestas y, normalmente, dos pequeños brotes laterales. Al cortar el tallo justo por encima de uno de esos nudos, esos brotes pueden desarrollarse y formar nuevas ramas. Material necesario Una planta de albahaca sana. Tijeras pequeñas y bien afiladas o tijeras de poda. Alcohol al 70 % para limpiar las cuchillas. Una regadera con agua. Cómo hacerlo correctamente Busca un tallo suficientemente desarrollado. Elige uno que tenga al menos tres pares de hojas verdaderas y localiza un nudo con dos hojas sanas. Realiza el corte entre 5 y 10 mm por encima del nudo. No cortes las dos hojas del nudo. Deben permanecer en la planta porque junto a ellas se encuentran los brotes que continuarán creciendo. No podes demasiado de una sola vez. Como regla prudente, evita retirar más de aproximadamente un tercio de la parte aérea de una planta sana en una misma sesión. Riega según la humedad del sustrato. Introduce un dedo unos 2 cm en la tierra. Si está seca a esa profundidad, riega lentamente hasta que salga un poco de agua por los agujeros de drenaje. Observa los brotes laterales. Con temperaturas cálidas y buenas condiciones de luz, normalmente se aprecia crecimiento nuevo durante los días siguientes. El desarrollo será más rápido en una planta vigorosa que en una debilitada. Conviene repetir la cosecha regularmente cuando los nuevos tallos hayan crecido lo suficiente. Así se mantiene una planta más ramificada y se obtienen hojas tiernas de forma continuada. Elimina las flores antes de que se desarrollen Durante el verano, especialmente con días largos y temperaturas elevadas, la albahaca puede comenzar a formar espigas florales. Si el objetivo es cosechar hojas, conviene retirarlas pronto. En cuanto aparezca una pequeña espiga en el extremo de un tallo, córtala justo por encima de un nudo con hojas, utilizando unas tijeras limpias. No es necesario arrancar solamente las flores: aprovechar el corte para acortar ligeramente el tallo favorece la ramificación. Revisa la planta dos o tres veces por semana durante los periodos de crecimiento rápido. La floración no vuelve incomestibles las hojas, pero una planta que avanza hacia la producción de semillas suele dedicar más recursos a ese proceso y puede producir hojas más pequeñas y de sabor más intenso. Si quieres obtener semillas, deja florecer algunos tallos al final de la temporada. Mantén la humedad sin encharcar las raíces La albahaca agradece un sustrato ligeramente húmedo, pero las raíces necesitan oxígeno. Mantener continuamente una maceta empapada puede favorecer problemas radiculares. En lugar de regar siguiendo un calendario rígido, comprueba la tierra. Cuando los primeros 2 cm estén secos, riega abundantemente y deja escurrir el exceso. Nunca dejes una maceta con agujeros de drenaje permanentemente sumergida en un plato lleno de agua. En pleno verano, una maceta pequeña expuesta al calor puede necesitar agua con mucha frecuencia, mientras que una maceta grande situada en condiciones más suaves conservará la humedad durante más tiempo. Riega preferentemente directamente sobre el sustrato. Si la planta se marchita cada tarde aunque la tierra conserve humedad, comprueba primero si está sufriendo calor intenso antes de añadir todavía más agua. Dale suficiente luz, pero vigila el calor extremo Para crecer compacta y producir abundantes hojas, la albahaca necesita mucha luminosidad. En condiciones moderadas puede recibir alrededor de 6 horas o más de sol directo, aunque esto debe adaptarse al clima. En regiones con veranos muy calurosos, el sol intenso de primera hora de la tarde puede provocar estrés, especialmente en macetas pequeñas. En ese caso resulta útil proporcionar sol por la mañana y cierta protección durante las horas más abrasadoras. Si los tallos crecen excesivamente largos y débiles, con grandes espacios entre las hojas, probablemente falta luz. Si aparecen hojas quemadas y el sustrato se seca en pocas horas, puede haber demasiado calor y exposición. La albahaca es sensible al frío: evita exponerla a temperaturas bajas y espera a que haya pasado el riesgo de heladas antes de cultivarla permanentemente en el exterior. Un abonado moderado ayuda a mantener el crecimiento Una albahaca cultivada durante meses en una maceta puede agotar parte de los nutrientes disponibles. Si el sustrato era de buena calidad, no es necesario abonarla constantemente. Cuando el crecimiento empiece a perder vigor sin que existan problemas de agua, luz o plagas, puede utilizarse un fertilizante líquido equilibrado para plantas comestibles, aplicado a la mitad de la concentración indicada por el fabricante, aproximadamente cada 3–4 semanas durante el crecimiento activo. No aumentes la dosis pensando que aparecerán hojas más rápido. Un exceso de fertilizante puede dañar las raíces y provocar un crecimiento desequilibrado. Errores a evitar Arrancar únicamente las hojas más grandes. Si nunca se recortan los extremos de los tallos, la planta puede hacerse alta y poco ramificada. Cosechar mediante cortes sobre los nudos favorece una estructura más compacta. Dejar todas las flores durante semanas. Si quieres principalmente hojas, retirar las espigas jóvenes ayuda a prolongar el crecimiento vegetativo. Regar todos los días automáticamente. La frecuencia correcta depende del calor, el tamaño de la maceta y el sustrato. Comprueba primero la humedad. Realizar una poda extrema de una sola vez. Una planta debilitada o recién trasplantada puede recuperarse peor. Es preferible realizar cosechas moderadas y frecuentes. Cultivarla en una maceta sin drenaje. El agua acumulada alrededor de las raíces puede provocar deterioro radicular. Para ir más allá En maceta, utiliza un recipiente con buenos agujeros de drenaje y un sustrato aireado. Una maceta demasiado pequeña se seca rápidamente en verano y limita el espacio disponible para las raíces. También puedes aprovechar cada poda para cosechar: utiliza inmediatamente las hojas o conserva los tallos cortados durante poco tiempo en condiciones adecuadas. Cuanto más regular sea la cosecha durante el crecimiento activo, más fácil será mantener una forma ramificada. Preguntas frecuentes ¿Cada cuánto tiempo hay que podar la albahaca? No existe una frecuencia exacta. Durante el crecimiento activo, revísala aproximadamente una vez por semana y corta los tallos que estén suficientemente desarrollados, siempre dejando hojas y nudos sanos debajo del corte. ¿Debo cortar todas las flores? Si quieres maximizar la producción de hojas, sí conviene retirar las espigas cuando aparecen. Puedes dejar algunas al final del verano si deseas que la planta produzca semillas. ¿Por qué mi albahaca se marchita aunque la riego? Puede deberse tanto a falta como a exceso de agua, además de calor extremo o problemas radiculares. Comprueba la humedad a unos 2 cm de profundidad antes de volver a regar y asegúrate de que la maceta drene correctamente. ¿Se puede recuperar una albahaca muy alta y con pocas hojas? Si todavía conserva tallos verdes y nudos sanos, puede podarse progresivamente por encima de esos nudos. Evita eliminar demasiada vegetación de golpe. Con suficiente luz, temperatura adecuada y riego correcto, los brotes laterales pueden volver a desarrollarse.

La albahaca puede crecer con muchísima fuerza durante los meses cálidos, pero tiene una tendencia natural a florecer y producir semillas. Cuando esto ocurre, suele generar menos hojas tiernas y los tallos empiezan a alargarse. Para mantenerla frondosa durante todo el verano, el secreto no está en utilizar fertilizantes especiales: consiste principalmente en cosechar y podar correctamente, eliminar las flores a tiempo y mantener un riego equilibrado. Con unos cuidados sencillos y constantes, la planta puede producir nuevos brotes durante semanas.

El truco principal: cortar siempre por encima de un nudo

La mejor manera de estimular una albahaca sana para que produzca nuevas hojas es cosecharla mediante pequeños cortes de poda, en lugar de arrancar hojas individuales de manera aleatoria.

Cada tallo presenta varios nudos: son los puntos donde nacen dos hojas opuestas y, normalmente, dos pequeños brotes laterales. Al cortar el tallo justo por encima de uno de esos nudos, esos brotes pueden desarrollarse y formar nuevas ramas.

Material necesario

  • Una planta de albahaca sana.
  • Tijeras pequeñas y bien afiladas o tijeras de poda.
  • Alcohol al 70 % para limpiar las cuchillas.
  • Una regadera con agua.

Cómo hacerlo correctamente

  1. Busca un tallo suficientemente desarrollado. Elige uno que tenga al menos tres pares de hojas verdaderas y localiza un nudo con dos hojas sanas.
  2. Realiza el corte entre 5 y 10 mm por encima del nudo. No cortes las dos hojas del nudo. Deben permanecer en la planta porque junto a ellas se encuentran los brotes que continuarán creciendo.
  3. No podes demasiado de una sola vez. Como regla prudente, evita retirar más de aproximadamente un tercio de la parte aérea de una planta sana en una misma sesión.
  4. Riega según la humedad del sustrato. Introduce un dedo unos 2 cm en la tierra. Si está seca a esa profundidad, riega lentamente hasta que salga un poco de agua por los agujeros de drenaje.
  5. Observa los brotes laterales. Con temperaturas cálidas y buenas condiciones de luz, normalmente se aprecia crecimiento nuevo durante los días siguientes. El desarrollo será más rápido en una planta vigorosa que en una debilitada.

Conviene repetir la cosecha regularmente cuando los nuevos tallos hayan crecido lo suficiente. Así se mantiene una planta más ramificada y se obtienen hojas tiernas de forma continuada.

Elimina las flores antes de que se desarrollen

Durante el verano, especialmente con días largos y temperaturas elevadas, la albahaca puede comenzar a formar espigas florales. Si el objetivo es cosechar hojas, conviene retirarlas pronto.

En cuanto aparezca una pequeña espiga en el extremo de un tallo, córtala justo por encima de un nudo con hojas, utilizando unas tijeras limpias. No es necesario arrancar solamente las flores: aprovechar el corte para acortar ligeramente el tallo favorece la ramificación.

Revisa la planta dos o tres veces por semana durante los periodos de crecimiento rápido. La floración no vuelve incomestibles las hojas, pero una planta que avanza hacia la producción de semillas suele dedicar más recursos a ese proceso y puede producir hojas más pequeñas y de sabor más intenso.

Si quieres obtener semillas, deja florecer algunos tallos al final de la temporada.

Mantén la humedad sin encharcar las raíces

La albahaca agradece un sustrato ligeramente húmedo, pero las raíces necesitan oxígeno. Mantener continuamente una maceta empapada puede favorecer problemas radiculares.

En lugar de regar siguiendo un calendario rígido, comprueba la tierra. Cuando los primeros 2 cm estén secos, riega abundantemente y deja escurrir el exceso. Nunca dejes una maceta con agujeros de drenaje permanentemente sumergida en un plato lleno de agua.

En pleno verano, una maceta pequeña expuesta al calor puede necesitar agua con mucha frecuencia, mientras que una maceta grande situada en condiciones más suaves conservará la humedad durante más tiempo.

Riega preferentemente directamente sobre el sustrato. Si la planta se marchita cada tarde aunque la tierra conserve humedad, comprueba primero si está sufriendo calor intenso antes de añadir todavía más agua.

Dale suficiente luz, pero vigila el calor extremo

Para crecer compacta y producir abundantes hojas, la albahaca necesita mucha luminosidad. En condiciones moderadas puede recibir alrededor de 6 horas o más de sol directo, aunque esto debe adaptarse al clima.

En regiones con veranos muy calurosos, el sol intenso de primera hora de la tarde puede provocar estrés, especialmente en macetas pequeñas. En ese caso resulta útil proporcionar sol por la mañana y cierta protección durante las horas más abrasadoras.

Si los tallos crecen excesivamente largos y débiles, con grandes espacios entre las hojas, probablemente falta luz. Si aparecen hojas quemadas y el sustrato se seca en pocas horas, puede haber demasiado calor y exposición.

La albahaca es sensible al frío: evita exponerla a temperaturas bajas y espera a que haya pasado el riesgo de heladas antes de cultivarla permanentemente en el exterior.

Un abonado moderado ayuda a mantener el crecimiento

Una albahaca cultivada durante meses en una maceta puede agotar parte de los nutrientes disponibles. Si el sustrato era de buena calidad, no es necesario abonarla constantemente.

Cuando el crecimiento empiece a perder vigor sin que existan problemas de agua, luz o plagas, puede utilizarse un fertilizante líquido equilibrado para plantas comestibles, aplicado a la mitad de la concentración indicada por el fabricante, aproximadamente cada 3–4 semanas durante el crecimiento activo.

No aumentes la dosis pensando que aparecerán hojas más rápido. Un exceso de fertilizante puede dañar las raíces y provocar un crecimiento desequilibrado.

Errores a evitar

Arrancar únicamente las hojas más grandes. Si nunca se recortan los extremos de los tallos, la planta puede hacerse alta y poco ramificada. Cosechar mediante cortes sobre los nudos favorece una estructura más compacta.

Dejar todas las flores durante semanas. Si quieres principalmente hojas, retirar las espigas jóvenes ayuda a prolongar el crecimiento vegetativo.

Regar todos los días automáticamente. La frecuencia correcta depende del calor, el tamaño de la maceta y el sustrato. Comprueba primero la humedad.

Realizar una poda extrema de una sola vez. Una planta debilitada o recién trasplantada puede recuperarse peor. Es preferible realizar cosechas moderadas y frecuentes.

Cultivarla en una maceta sin drenaje. El agua acumulada alrededor de las raíces puede provocar deterioro radicular.

Para ir más allá

En maceta, utiliza un recipiente con buenos agujeros de drenaje y un sustrato aireado. Una maceta demasiado pequeña se seca rápidamente en verano y limita el espacio disponible para las raíces.

También puedes aprovechar cada poda para cosechar: utiliza inmediatamente las hojas o conserva los tallos cortados durante poco tiempo en condiciones adecuadas. Cuanto más regular sea la cosecha durante el crecimiento activo, más fácil será mantener una forma ramificada.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo hay que podar la albahaca?

No existe una frecuencia exacta. Durante el crecimiento activo, revísala aproximadamente una vez por semana y corta los tallos que estén suficientemente desarrollados, siempre dejando hojas y nudos sanos debajo del corte.

¿Debo cortar todas las flores?

Si quieres maximizar la producción de hojas, sí conviene retirar las espigas cuando aparecen. Puedes dejar algunas al final del verano si deseas que la planta produzca semillas.

¿Por qué mi albahaca se marchita aunque la riego?

Puede deberse tanto a falta como a exceso de agua, además de calor extremo o problemas radiculares. Comprueba la humedad a unos 2 cm de profundidad antes de volver a regar y asegúrate de que la maceta drene correctamente.

¿Se puede recuperar una albahaca muy alta y con pocas hojas?

Si todavía conserva tallos verdes y nudos sanos, puede podarse progresivamente por encima de esos nudos. Evita eliminar demasiada vegetación de golpe. Con suficiente luz, temperatura adecuada y riego correcto, los brotes laterales pueden volver a desarrollarse.

Carmen Herrera, autora de TrucosAbuela
Escrito por
Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aprendí a cocinar y a resolver los problemas del hogar junto a mi madre y a mi abuela, y desde entonces no he dejado de anotar lo que funciona. Cada truco que publico lo he probado antes en mi propia casa.

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Hola, soy Carmen Herrera

Llevo más de cincuenta años cuidando de mi casa y de los míos. Aquí comparto los trucos, remedios y recetas que aprendí de mi madre y de mi abuela, y que sigo probando en mi propia cocina antes de publicarlos.

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