Qué malas hierbas conviene quitar en otoño y cuáles pueden dejarse durante el invierno

Carmen Herrera Huerto y Jardín

Cuando llega el otoño, muchas personas aprovechan para limpiar el jardín y eliminar todas las malas hierbas antes del invierno. Sin embargo, no siempre es necesario dejar la tierra completamente desnuda. Algunas plantas espontáneas compiten con los cultivos, producen numerosas semillas o vuelven a crecer rápidamente en primavera. Otras, en cambio, pueden proteger el suelo de la erosión y proporcionar refugio a pequeños insectos beneficiosos. La clave está en saber cuáles retirar, cuáles controlar y cuáles pueden permanecer sin perjudicar el jardín.

Cómo eliminar las malas hierbas problemáticas antes del invierno

El otoño es un buen momento para controlar determinadas malas hierbas, especialmente cuando el suelo conserva humedad y las raíces pueden extraerse con facilidad.

Materiales necesarios:

  • Una azadilla pequeña o escardador manual.
  • Un arrancador de raíces profundas.
  • Guantes de jardinería.
  • Un cubo para recoger los restos.
  • Entre 5 y 7 cm de acolchado vegetal.

1. Identificar las plantas que deben retirarse

Observa las malas hierbas presentes en el huerto, los parterres y alrededor de los arbustos.

Prioriza aquellas que estén produciendo semillas, invadiendo los cultivos o extendiéndose mediante raíces y rizomas.

No es necesario eliminar automáticamente todas las plantas pequeñas que aparecen en zonas sin cultivar.

2. Aprovechar la humedad del suelo

Trabaja preferiblemente entre 12 y 24 horas después de una lluvia moderada, cuando la tierra esté húmeda pero no encharcada.

Introduce el arrancador junto a la raíz y levanta suavemente.

En especies como el diente de león, intenta extraer la mayor parte posible de la raíz principal.

3. Retirar las especies que se multiplican rápidamente

La grama, la correhuela y otras plantas perennes invasoras pueden rebrotar a partir de fragmentos subterráneos.

Extrae cuidadosamente los rizomas y raíces visibles.

Evita remover excesivamente la tierra, porque puedes fragmentarlos y favorecer su propagación.

4. Recoger los restos problemáticos

Deposita en un cubo las plantas con semillas maduras y los fragmentos de especies invasoras.

No los incorpores al compost doméstico si existe riesgo de que sobrevivan o germinen.

Los restos de plantas anuales sin semillas ni enfermedades pueden compostarse normalmente.

5. Proteger la tierra después de limpiar

Extiende una capa de 5 a 7 cm de hojas trituradas, paja o compost maduro sobre el suelo despejado.

Mantén el acolchado separado de los tallos de las plantas cultivadas.

Esta cobertura dificulta la germinación de nuevas hierbas y protege la estructura del suelo durante el invierno.

Diente de león: cuándo retirarlo y cuándo dejarlo crecer

El diente de león desarrolla una raíz principal profunda y puede volver a brotar cuando no se extrae completamente.

En el huerto, conviene retirarlo cuando crece junto a hortalizas pequeñas o compite por espacio.

Utiliza un arrancador estrecho e introdúcelo aproximadamente entre 10 y 15 cm, según el tamaño de la planta y las condiciones del suelo.

Sin embargo, en una zona de césped natural o un rincón poco utilizado, algunos dientes de león pueden permanecer.

Sus flores proporcionan recursos a ciertos insectos polinizadores cuando están disponibles.

Si deseas limitar su expansión, corta las flores antes de que produzcan semillas.

Grama y correhuela: mejor controlarlas antes de que llegue la primavera

La grama y la correhuela son especialmente difíciles de controlar porque pueden extenderse mediante estructuras subterráneas.

El otoño permite reducir su presencia antes del siguiente periodo de crecimiento.

Cuando el suelo esté húmedo, utiliza una horca de jardín para levantar cuidadosamente la tierra.

Retira los rizomas y raíces visibles sin cortarlos innecesariamente.

Revisa la misma zona cada dos o tres semanas mientras las condiciones permitan el crecimiento.

No esperes eliminarlas definitivamente con una sola intervención.

Evita utilizar sal o vinagre concentrado sobre el terreno: pueden perjudicar otras plantas y alterar las condiciones del suelo.

Trébol y pequeñas plantas espontáneas: cuándo pueden quedarse

El trébol blanco puede resultar útil en determinadas zonas del jardín.

Forma una cubierta vegetal relativamente baja y, gracias a su asociación con bacterias fijadoras de nitrógeno, contribuye al ciclo de este nutriente.

En áreas de césped natural, puede dejarse crecer si no molesta.

Sin embargo, conviene controlarlo cuando invade semilleros o compite directamente con plantas jóvenes.

Otras plantas espontáneas pequeñas también pueden permanecer en rincones poco utilizados, siempre que no sean invasoras ni estén produciendo semillas problemáticas.

Antes de conservarlas, identifica la especie y observa su comportamiento.

No todas las cubiertas vegetales espontáneas son beneficiosas.

Ortigas y vegetación silvestre: reservar un rincón del jardín

Las ortigas pueden resultar molestas cerca de caminos, zonas infantiles o lugares de paso.

Sus pelos urticantes provocan irritación al contacto con la piel.

Sin embargo, también sirven de alimento y refugio a diferentes especies de insectos, incluidas algunas mariposas.

Si dispones de un jardín amplio, puedes conservar un pequeño grupo en una zona apartada.

Controla su expansión retirando los brotes que aparezcan fuera del espacio elegido.

Utiliza guantes resistentes y ropa de manga larga cuando necesites manipularlas.

No conviene dejarlas crecer junto a hortalizas delicadas ni en zonas frecuentadas por niños o animales.

Errores que debes evitar

  • Eliminar absolutamente toda la vegetación espontánea: dejar grandes superficies desnudas puede aumentar la erosión y la pérdida de humedad.
  • Arrancar malas hierbas con semillas y dejarlas sobre el suelo: algunas semillas pueden continuar madurando o dispersarse.
  • Fragmentar raíces invasoras: determinadas especies pueden producir nuevas plantas a partir de pequeños fragmentos.
  • Utilizar sal como herbicida: puede acumularse en el suelo y perjudicar los cultivos posteriores.
  • Confundir plantas espontáneas con especies inofensivas: algunas pueden ser tóxicas, invasoras o difíciles de controlar.

Para ir un paso más allá

  • En el huerto, prioriza la eliminación de malas hierbas alrededor de cultivos jóvenes y zonas destinadas a nuevas siembras.
  • En jardines ornamentales, conserva pequeñas áreas de vegetación espontánea no invasora para favorecer la biodiversidad.
  • En terrenos vacíos durante el invierno, considera sembrar un abono verde adecuado al clima, como veza o centeno, en lugar de dejar el suelo descubierto.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor quitar las malas hierbas en otoño o en primavera?

Ambas estaciones son útiles. En otoño puedes reducir las especies perennes y evitar la dispersión de semillas, mientras que en primavera conviene controlar las nuevas plántulas antes de que crezcan.

¿Las malas hierbas mueren solas durante el invierno?

Algunas plantas anuales mueren con las heladas, pero sus semillas pueden permanecer viables. Muchas especies perennes sobreviven bajo tierra y rebrotan en primavera.

¿Se pueden dejar malas hierbas alrededor de los árboles?

Sí, algunas cubiertas bajas pueden ser compatibles, pero conviene evitar la competencia intensa alrededor de árboles jóvenes y mantener despejada la zona inmediata al tronco.

¿Qué hacer con las malas hierbas arrancadas?

Las plantas sanas, sin semillas maduras ni estructuras capaces de rebrotar, pueden compostarse. Las especies invasoras o con semillas problemáticas requieren una eliminación más cuidadosa, siguiendo las recomendaciones locales.

Un jardín preparado para el invierno no tiene por qué estar completamente libre de plantas espontáneas. Lo importante es controlar las especies que causan problemas y conservar únicamente aquellas que pueden convivir con el resto de la vegetación sin perjudicarla